domingo, 9 de marzo de 2008
Anuncio "No al Aeropuerto en Antequera"
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Peligro indefinido
PELIGRO INDEFINIDO
Parece una ironía o un chiste macabro, pero la propia empresa Sacyr se autodefine en su señalización de obra. Cualquiera que pase por la pequeña carretera que une Casabermeja con Villanueva de la Concepción puede comprobarlo.
Mi intención desde aquí es invitar a todos los amantes de la naturaleza, militantes o creyentes de la ecología, a todo aquel que alguna vez sintió el impulso de abrazarse a un árbol... a los que fueron a Galicia limpiar chapapote.... a todos los animo a que vengan a oir el grito silencioso de los olivos y las encinas arrancados como muñecos por las máquinas; que vean lo rápidamente que un paisaje mediterráneo se convierte en erial... Eso, si es que pueden resistir el espectáculo sin romperse por dentro.
Desde que empezaron a destruir este paisaje, me viene a la memoria una película en la que los hermanos Marx gritaban: "Traed madera"... mientras quemaban su tren para seguir avanzando.
Eso es lo que ocupa mis pensamientos en un día en el que solo se habló de votar.....
Marina Garzón Montoya
Miembro de la Plataforma Autopista No (Casabemeja)
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Etiquetas: Movilidad, Sostenibilidad, Textos
jueves, 6 de marzo de 2008
No al proyecto de aeropuerto privado en Antequera
El pasado 20 de febrero la ministra de Fomento Doña Magdalena Alvarez, firmó una Orden por la que declaró de Interés General del Estado, el proyecto de un aeropuerto privado en Antequera.
Nueva Cultura del Territorio, considera el proyecto innecesario para el interés general, ya que se ubica en un municipio perfectamente comunicado por transporte aéreo como es Antequera, situado a 30 minutos del aeropuerto de Málaga y a una hora por autovía de los aeropuertos públicos de Granada, Sevilla y Córdoba.
El proyecto supone una recalificación masiva de tierras agrarias en plena vega de Antequera, 11 millones de m2, para crear una ciudad aeroportuaria, con varios polígonos industriales y una zona residencial. Todo en plena Vega de Antequera, uno de los escasos terrenos agrícolas de calidad que nos quedan en la provincia de Málaga
Denunciamos la enorme contradicción en que cae la Ministra haciendo todo lo contrario que dice el programa socialista de luchar contra la especulación urbanística, acabar con los pelotazos, el urbanismo desaforado, y promover el desarrollo sostenible, todo cae por la borda cuando un grupo como Construcciones Vera S.A. apuesta por un proyecto que más que el interés general del Estado, defiende a todas luces un interés muy privando.
Este es el modelo de siempre, la Señora Ministra aparece como la defensora de los intereses de este grupo inmobiliario, y apoya un sistema urbanístico insostenible y fuertemente condenado por la opinión pública.
Málaga no puede permitir destruir con la urbanización la Vega de Antequera como se ha hecho ya con toda la línea de costa. La Vega debe ser un recurso que garantice la soberanía alimentaria, tan amenazada en nuestra provincia por el desmantelamiento de las infraestructuras agrarias en beneficio de un urbanismo disparatado.
Nueva Cultura del Territorio, pondrá en marcha una campaña informativa sobre el proyecto. La época de los pelotazos urbanísticos a costa de la calidad de vida de los ciudadanos y de un patrimonio colectivo como es el territorio debe ser parte del pasado.
Coordinadora ciudadana NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO - Málaga : Plataforma Antequera Habitable; Asociación Jara ; Asociación Jábega; AV Bobadilla; AAVV Capellanía, Parceleros y Pilarejo; Autopista Pedrizas No; Cood. del Tren Interior; COAG; Ecologistas en Acción Málaga, Antequera, El Burgo y Mijas; Foro ciudadano RdV; Guiris contra el Golf; Asociación Global Solidaria; Plataforma Nueva Cultura del Agua; Plataforma No a las Térmicas Campanillas; Plataforma Praderas Marinas Axarquía; Platafaforma Serranía de Ronda por el Agua; Plataforma Vª del Rosario; Salvemos Gibralfaro; SEO-Málaga; Silvema - Ronda; Asociación Taha de Bezmiliana, Asociación Cueveña en Defensa del Territorio, Asociación Arriateña en Defensa del Agua, Grupo de Trabajo Valle del Genal
Email: coordinadoranct@gmail.com
http://nuevaculturaterritorio-malaga.blogspot.com/
Ampliar información: Salvador Arijo 696719263
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martes, 4 de marzo de 2008
Paralización inmediata de las obras en Merinos Norte
CARTA ABIERTA A LOS SEÑORES ZAPATERO Y CHÁVES
Por la paralización inmediata de las obras de los Merinos Norte en la Serranía de Ronda
Estimados amigos a través de esta carta quiero empezar haciéndoles las siguientes preguntas:
• ¿Por qué se permiten que continúen las obras del proyecto urbanístico de Merinos Norte a pesar de las presuntas irregularidades cometidas en la tramitación por el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Ronda?
• ¿Por qué no se paralizan las actividades dentro de esta finca hasta finalizar el proceso judicial abierto por la Junta de Andalucía, Sr. Cháves?
• ¿Por qué se permite la construcción del mayor campo de golf con sus 800 villas de lujo, sus tres hoteles cinco estrellas, su centro comercial, sus pistas de tenis etc., etc., etc.… todo esto dentro de la zona de transición de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, en cuya protección el Gobierno de España tiene compromisos internacionales a través de la UNESCO? ¿por qué Sr. Zapatero?
Dentro de esta finca se localiza uno de los encinares mejor conservados de la provincia de Málaga. Sr. Zapatero, Sr. Cháves ahora se maltrata a estas milenarias encinas. Como se puede transformar una magnífica dehesa en un cementerio desolador.
Sr. Presidente del Gobierno, Sr. Presidente de la Junta de Andalucía ¿tiene que estar basado el futuro en la destrucción? ¿No parece ilógico?
¿No va este comportamiento en contra de las directivas de la U.E. en políticas de desarrollo rural y en contra de la directiva marco del agua? ¿Por qué se incumplen?
En la comarca no entienden nada. No se puede digerir que ustedes se llenen la boca hablando del “cambio climático, de desarrollo sostenible “, y aquí, en la serranía de Ronda a pesar de los informes negativos de: la diputación provincial de Málaga, la Consejería de Medio Ambiente, la Cuenca Mediterránea, este proyecto urbanístico siga adelante. En estos informes se alerta del peligro que corre el abastecimiento urbano, así como la calidad de las aguas subterráneas.
Sr. Presidente del Gobierno, Sr. Presidente de la Junta de Andalucía ¿Pueden incumplir la Declaración de Impacto Medioambiental y quedarse tan panchos en este país?
Este proyecto se ubica sobre un acuífero que abastece a los municipios de Cuevas del Becerro, de Arriate, La Cimada, Los Prados, Serrato y Setenil (unos 10.000 vecinos). Cuenca Mediterránea Andaluza ya emitió un informe contrario al proyecto por el déficit hídrico, hasta la Consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, advirtió a los posibles compradores que no hay garantía de agua. Entonces los ciudadanos se preguntan ¿qué pasa? ¿Quién no hace su trabajo? ¿Quiénes no asumen sus responsabilidades y paran este desastre?
Por eso, los vecinos de la comarca, esperan de usted, presidente del gobierno y de usted, presidente de la Junta de Andalucía que sean sus aliados y no vacilen en tomar la decisión correcta, parar estas obras.
Sr. Cháves ¿para qué, sino, ratificamos los andaluces una reforma del Estatuto? Éste dice textualmente: “es un instrumento jurídico que impulsa el bienestar, la igualdad y la justicia social…”.
Pues bien, con este proyecto se vulneran los artículos 195, 196 y 197, del que me gustaría citarle el punto nº 3: “Los poderes públicos de Andalucía protegerán el ciclo integral del agua y promoverán su uso sostenible, eficiente y responsable ”, los artículos 198, 200, 201, 202 y 203 del que también leeré el punto nº 1: “Los poderes públicos de Andalucía velarán por un uso eficiente y sostenible del suelo, a fin de evitar la especulación urbanística y la configuración de áreas urbanizadas insostenibles”. Y seguimos con los artículos 204, 205 y 206. Como verá, Sr. Cháves, se incumple casi al completo el capítulo de medio ambiente. Entonces me vuelvo a preguntar ¿Para qué están las leyes? ¿Somos todos iguales?
Sr. Cháves, Cuevas del Becerro en el Referéndum para la reforma del Estatuto Andaluz obtuvo el mayor índice de participación de la provincia y el mayor porcentaje de aceptación. Cuevas del Becerro es el mismo pueblo al que usted elogió un 26 de Octubre del 2006 cuando tuvo la valentía de secundar, con un éxito rotundo, la primera huelga general en nuestro país en contra de la especulación urbanística.
Aquel día memorable, histórico, todos los convocantes unidos bajo la bandera azul de su agua pedían a la Junta que detuviera el proyecto de Merinos y hoy, después de año y medio, Sr. Cháves, siguen pidiendo lo mismo, a pesar de la impresentable campaña de acoso, difamaciones y de coacciones que miembros de la plataforma han sufrido. Hemos vivido, Sr. Zapatero, situaciones propias de tiempos predemocráticos que parecían enterrados y olvidados. Ante la enorme resistencia ciudadana no han dudado en utilizar insultos, falsas querellas y amenazas a todo aquel que critica o se opone a sus planes.
Después de casi 5 años de lucha de un pueblo en contra de la voracidad de una promotora inmobiliaria, con una intensa movilización social de continuas acciones y protestas, la sensación de indefensión legal y personal es enorme y se preguntan: ¿en qué lugar quedan las libertades y derechos constitucionales?
Sr. Zapatero, Sr. Cháves, esta situación ha derivado en un estado de miedo colectivo que pretende instalar un espeso y dócil silencio sobre esta barbaridad ecológica que nos dejará sin agua y arrasará una extensión de terreno de un valor medio ambiental que pocos parecen apreciar.
Sr. Cháves como verá nos encontramos ante un proyecto que si se llevara a cabo supondría el mayor atentado jamás cometido en la Serranía de Ronda y quizás, por sus dimensiones y características, de toda Andalucía. De nuevo nos preguntamos: ¿reúne esta macro urbanización los requisitos necesarios para formar parte del nuevo plan de turismo sostenible tan mencionado estos días? La respuesta es evidente.
Estamos convencidos que existe un modelo de desarrollo diferente que esté basado en el uso racional de sus recursos naturales y en el mantenimiento para el disfrute de generaciones venideras. ¡¡Ya está bien de alentar a empresas que sólo ofrecen pan para hoy y hambre y sed para mañana!!
Sr. Presidente del Gobierno, Sr. Presidente de la Junta de Andalucía, los ciudadanos de la comarca quieren seguir viviendo donde siempre lo han hecho, quieren creer que la razón está por encima del dinero, adquieran ustedes el compromiso que el nuevo gobierno andaluz y el nuevo gobierno de España, si ustedes forman parte de él, paralicen este proyecto de urbanismo criminal.
4 Marzo de 2008
Antonio Romero Ruiz, Diputado de IULV-CA por Málaga
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lunes, 3 de marzo de 2008
Estacas en el corazón del paisaje
REPORTAJE
ESTACAS EN EL CORAZÓN DEL PAISAJE
Dos autopistas de peaje atravesarán de norte a sur la provincia de Málaga
En el pandemónium de objetos tirados por el suelo junto a la casa en obras de José Luis Oyarbide, en la barriada de Los Mellizos, en Casabermeja (Málaga), hay uno que
que llama especialmente la atención. Se trata de una estaca de madera hincada en el suelo a unos diez metros de la puerta de la vivienda. El palo, de unos 30 centímetros y pintado con spray rojo, tiene dos letras y cuatro cifras escritas con rotulador: pk 9,540. Punto kilométrico 9,540. Esa estaca, clavada en el corazón de la finca de Oyarbide, marca el lugar por donde pasará la futura autopista de peaje AP-46 que unirá el alto de Las Pedrizas con Málaga capital, y cuyas obras comenzaron el pasado 18 de febrero.
En diciembre de 2009, cuando se inaugure la nueva carretera de pago -la segunda proyectada en la provincia de Málaga, junto a la Marbella-Ronda- la vivienda de este electricista separado se quedará, si nadie lo remedia, "como un palomar". Por la derecha, separada por un muro de contención, pasará la autopista. Por la izquierda, donde ahora hay fincas y un camino, se ha previsto un carril de servicio.
Sacyr y GEA 21, empresas constructoras y concesionarias del peaje, han ofrecido "unos 9.000 euros" a Oyarbide por los 22.000 metros cuadrados de su parcela, en la que hay 360 árboles, la mayoría almendros y olivos, y han dejado fuera de la expropiación a la casa, una modesta construcción de unos 90 metros cuadrados de planta. En los planos de expropiación, la casa de Oyarbide queda como un botón de cal blanca dentro de un ojal de asfalto. "O me hacen una casa nueva en otra finca cercana o me buscan un piso en Casabermeja, lo que ellos quieran, pero así no me voy a quedar", asegura Oyarbide, que ha puesto su caso, al igual que otros vecinos de la zona, en manos de un abogado.
No es la única casa de esta zona semidespoblada de los Montes de Málaga que va a quedar a orillas de la carretera. Los planos de la obra muestran cómo media docena de casas, la mayoría muy humildes, entran como una cuña en el trazado de la autovía.
"La empresa no quiere expropiar las viviendas para ahorrarse el dinero y maximizar los beneficios desde el principio, y a cambio las dejan a las orillas de la carretera", se queja Rafael Cañada, presidente de la asociación Autopista No. El avance de las máquinas en las dos primeras semanas de obra hace evidente que la plataforma ha fracasado en el objetivo que le da nombre. Ahora ya sólo le queda vigilar por que la obra, adjudicada en 367 millones de euros, cumpla "al milímetro" con las estrictas exigencias de la declaración de impacto ambiental. Lo que más preocupa a los afectados es la gestión de los 8,64 millones de metros cúbicos de tierra que hay que mover para construir la carretera y con los que se podrían llenar 3.456 piscinas olímpicas. "Fomento prometió por carta que no habría vertederos en el valle", recuerda Cañada.
La autopista, por la que pasarán 5.000 coches diarios, según el Ministerio de Fomento, tendrá estación de peaje a las afueras de Casabermeja. Su alcalde, Antonio Domínguez (IU), considera "un desatino" que no hayan previsto un enlace desde la autopista hacia el núcleo principal del municipio. Además, según Domínguez, el trazado "hace un efecto barrera que coarta el posible desarrollo futuro del municipio". El regidor considera también "ridículas" las expropiaciones. "No expropian ni una casa aunque quede en el borde de la autopista".
FERNANDO J. PÉREZ - Málaga - 03/03/2008
EL PAIS - Andalucía
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miércoles, 20 de febrero de 2008
Los campos de golf y el urbanismo difuso crean alarma social
LOS CAMPOS DE GOLF Y EL URBANISMO DIFUSO CREAN ALARMA SOCIAL, CONSECUENCIA DE LOS ABUSOS COMETIDOS.
La Coordinadora Nueva Cultura del Territorio - Málaga (NCT) se hace eco de la importante alarma social que existe entorno a la promoción de nuevos campos de Golf, sobre todo en una provincia como Málaga donde se encuentran el 50% de los campos andaluces.
El Decreto que impulsa la Junta de Andalucía sigue utilizando el deporte del Golf para promover pelotazos urbanísticos. El nuevo sistema “pactado con los promotores” consiste en la declaración de campos de interés turístico para seguir permitiendo proyectos de urbanismo disperso. Además, en suelo calificado como urbanizable también permitirá nuevos campos de golf, con sus respectivas urbanizaciones, es decir más de lo mismo.
Queremos llamar a la reflexión, en medio de un proceso de cambio climático, en un espacio como Andalucía seriamente amenazado por la desertización, y donde el equilibro hidrológico lleva tiempo roto por un abusivo consumo del agua y la disminución de las precipitaciones. Seguir impulsando actividades que son grandes consumidoras de agua o las urbanizaciones dispersas, son un verdadero disparate y una grave irresponsabilidad.
Los campos de golf no deben ser la excusa para seguir con un urbanísmo desaforado, la Federación Española de Golf debería desvincularse públicamente del modelo del pelotazo urbanístico para ganar en dignidad y aceptabilidad social.
El PSOE, que se comprometió a sacar un Decreto regulador de esta actividad, no ha llamado a consultar a sectores como al ecologista, o a las asociaciones ciudadanas que pretendemos una nueva cultura del territorio, ha pactado este decreto con los mismos que han creado el mayor caos urbanístico de nuestra historia. Tener una visión de futuro supone abordar los problemas presentes, por lo que en la provincia de Málaga deberíamos ir a políticas de decrecimiento en el sector del Golf. Por todo ello mostramos nuestra desaprobación y la falta capacidad para solucionar este importante problema de gestión por la Junta de Andalucía
Consultas: Salva Arijo 696719263
NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO Coordinadora Ciudadana de Málaga
Email: coordinadoranct@gmail.com
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Etiquetas: Agua, Comunicados, Urbanismo
domingo, 10 de febrero de 2008
Cómo comprar todo un pueblo en Andalucía: Guía práctica para especuladores en diez cómodos pasos
GUÍA PRACTICA PARA ESPECULADORES
Imagínense a ustedes mismos como un grupo de inversores con el sano deseo de embolsarse unos mil millones de euros en el menor tiempo posible. Tienen ustedes la maravillosa idea de construir campos de golf, cientos de chalets de lujo, hoteles de cinco estrellas, etc.
Ya se han comprado la finca donde piensan desarrollar su proyecto: una propiedad cercana a lo que ustedes consideran un pueblo de catetos en el corazón de Andalucía. Saben perfectamente que si se atienen a la estricta legislación medioambiental, no hay manera de que puedan embolsarse la millonada que sueñan. Saben que no hay suficiente agua para regar los campos de golf y que arriesgan contaminar el acuífero subyacente. Bueno ¿y qué? No vamos a preocuparnos por minucias. Hay que trincar la pasta cuanto antes y largarse.
¿Cómo hay que proceder?. Bueno, pues hay que comprar la ciudad en cuyo municipio se van a realizar nuestros planes. ¿Cómo? He aquí una guía clara y precisa en diez cómodos pasos que les ayudarán a que su maravilloso sueño se haga realidad.
1º Compre a los políticos
Es necesario comprar a los políticos locales. No se olvide de ninguno de los partidos principales, sea de derechas, de izquierdas o de centro. Consiga que se posicionen a su lado. Llévelos de copas e invítelos a comer tan a menudo como se lo permitan sus estómagos. Asegúrese de que ganan las próximas elecciones locales. ¿Cómo? Corran con los gastos de sus campañas electorales. Anuncie repetidamente su fabuloso proyecto en sus periódicos gratuitos (panfletos, más bien). ¿Y si el partido que ostenta el poder municipal no es muy proclive a sus proyectos? Pues organice un golpe de mano democrático en el ayuntamiento y que los partidos afines a sus ideas se hagan con el gobierno municipal.
Consiga que los políticos de ámbito regional y nacional sean comprensivos con sus planes. ¿Qué uno de ellos podría trabajar de arquitecto en su proyecto? ¡Estupendo, dele el puesto! ¿Qué el hermano de un ex ministro está dispuesto a encabezar su promotora? Pues miel sobre hojuelas.
2º Compre los medios de comunicación locales
No querrá usted que algún protestón, con la excusa de proteger el entorno natural, haga declaraciones en contra de su proyecto en la radio, televisión o prensa local. ¿Qué hacer? Simple. Bombardee los medios con publicidad de su maravilloso proyecto. Consiga que algún profe mercenario, auto-nombrado catedrático, jure y perjure en los medios las bondades de su proyecto.
3º Compre la asociación local de empresarios
Por supuesto, los empresarios locales deben apoyar sus planes incodicionalmente. Y, si al presidente, propietario de una importante empresa constructora local, le encantaría pillar algún trabajillo de su proyecto... ¡maravilloso! Ni se preocupará en buscar acuerdo general entre todos los socios de la asociación. En cambio, se encargará de recoger firmas a favor de sus planes y las entregará al mismísimo defensor del pueblo. Y, con suerte, puede que hasta se encargue de organizar una manifestación de apoyo a su proyecto.
4º Compre los clubs y asociaciones deportivas
Regáleles camisetas con su logotipo para los entrenamientos y competiciones. Los directivos de estos clubs se encargarán de obligar a sus socios a llevar puestas sus equipaciones, les gusten o no.
5º Compre la asociacion local de viticultores
¡Vaya, está usted de suerte! Así que ha conocido a un ambicioso arquitecto local dispuesto a aceptar un importante puesto en su proyecto y, además, resulta que es el presidente de la asociación local de viticultores. ¡Fantástico! Ya se encargará él de convencer a los otros socios para que respalden su proyecto.
6º Compre la asociación local de minusválidos
Este paso es bien fácil. Suelte 20.000 euros (que para usted no supone mucho), y compre a los pobres minusválidos un microbús de segunda mano. Seguro que alguno de ellos se lo agradecerá encabezando una manifestación a su favor.
7º Compre al clero local
Quizá se acuerde usted del pasaje evangélico en que Jesús expulsa a los mercaderes del templo, y supone que ni el mismísimo diablo le dejaría colgar sus banderolas publicitarias en la iglesia del pueblo.
La cosa está difícil pero... ¿no tiene el párroco un pariente ambicioso con intereses en su proyecto? ¡Tío, qué suerte! ¡Cuelga los pendones bien alto del santuario! ¡Más cerca está del cielo!
8º Compre a la Guardia Civil
Éste sí que es bueno. Pensará usted que las fuerzas del orden están ahí para proteger a los ciudadanos de manera absolutamente imparcial. Pero, por otro lado, usted sabe que va a necesitar un buen equipo de agentes de seguridad que defiendan su propiedad de los intrusos.
¿Por qué no contrata al pariente de un jefe local de la guardia civil? Seguro que se encarga de denunciar a sus oponentes agitadores y follonistas. Simplemente dele los detalles de aquellos que le están dando la lata más de la cuenta.
9º Ya puestos, intente comprar a todo el pueblo
Como en cualquier parte, los jóvenes del pueblo y sus padres necesitan trabajo y diversión. Y usted va a necesitar todo un regimiento de picapleitos que denuncien a sus oponentes, va a tener que echar mano de agentes inmobiliarios, periodistas, presidentes de asociaicones vecinales, etc. Invítelos a francachelas y cuchipandas. Regale entradas para los toros, organice conciertos populares gratuitos. El pueblo entero terminará creyendo que su proyecto es lo mejor que le podría haber sucedido.
10º Y, por último, ¿por qué no comprar también a los que se oponen?
Ha llegado ya al punto en que sólo le queda anular a esos listillos que han tenido la desfachatez de oponerse a su proyecto considerándolo un gravísimo atentado para el futuro del pueblo y de su medio ambiente.
Bien, primero intente comprarlos. ¿Que se resisten? Eche mano de todos los mercenarios que ya se han dejado comprar para amenazarlos e intimidarlos. Si todavía no funciona, bombardéelos con denuncias y querellas apañadas. Verá como encuentra suficientes sivergüenzas dispuestos a ayudarle.
N.B. Unas palabras de advertencia. Si, a pesar de todo, aquellos ciudadanos insobornables que se oponen a sus proyectos deciden continuar la lucha, terminarán derrotándole. La ley y la justicia están del lado de ellos. Quizás pueda usted comprar algún juez, pero no puede comprar a todos.
The Olive Press - Western Edition - Issue 22/ Nov 2007
Azzam Qasrawi
Miembro de la Asociación Guiris contra los campos de Golf
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miércoles, 9 de enero de 2008
La autopista del disparate
LA AUTOPISTA DEL DISPARATE: DIEZ RAZONES PARA OPONERNOS Y UNA ALTERNATIVA RACIONAL
En un famoso pasaje de “Le Petit Prince”, de Saint Exupèry, un mercader dice al muchacho que vende píldoras para aplacar la sed, y que si las toma ahorraría hasta 53 minutos por semana. A esto contesta el pequeño que si dispusiera de 53 minutos, se dedicaría a buscar una fuente para beber agua pura.
Venga esta cita a cuento, ante el propósito de la administración andaluza de realizar una autopista de peaje (“social”, dicen, tal vez por tranquilizar conciencias de clase) entre Ronda y Marbella, para mejorar la seguridad y acortar distancia y tiempo (hablan de un trayecto de unos veinte minutos), favoreciendo así, tanto el acceso a la Ciudad del Tajo a los visitantes, como el desplazamiento de trabajadores.
El trazado propuesto, según vídeo del proyecto, iría casi paralelo a la actual carretera, aunque partiendo del cruce de Benahavís. Seguiría el valle del Guadalmina hacia el norte hasta alcanzar la zona del Puerto de la Viñas, en la divisoria de aguas Guadalmina-Genal. El camino atravesaría valle del río Seco, alcanzaría la espalda de Igualeja, luego de Parauta, y por el este de la Cancha de Almola se dirigiría hacia Ronda.
El Grupo de Trabajo del Genal quiere posicionarse ante este macroproyecto, que entendemos alteraría el paisaje por donde transcurre, dañando irreversiblemente numerosos ecosistemas, y propiciando posibles ilegalidades de carácter ambiental, por invadir gran parte de zonas protegidas.
Estas serían nuestras razones:
1. La filosofía del proyecto: técnicamente disparatado, ambientalmente nefasto y de consecuencias irreversibles, social y humanamente prescindible, y económicamente muy costoso.
2.El trayecto irrumpe, como se ha anticipado, por el valle del Guadalmina, un territorio protegido por la Directiva de Hábitats. Se destruirían cientos de hectáreas de bosque mediterráneo, con grave afectación de la serie de vegetación endémica de Sierra Bermeja del pino negral con coscoja (Pino pinastri-Querceto cocciferae), y a los numerosos endemismos que crecen en las serpentinas de dicho conjunto de sierras (Armeria colorata, Silene Fernandezii, Staehelina baetica, Galium viridifolium)
3. También se afectarían gravemente las dolomías de la Sierra de las Nieves, contacto con la intrusión ultramáfica de Sierra Bermeja, solar de la asociación de pinos negrales con sabinas (Pino pinastri-Junipereto phoeniciae). Además, y ya en el Valle del Genal, también protegido por la citada Directiva, se dañarían los cultivos del castañar (Castanea sativa) una arboleda reintroducida en esta tierra desde hace milenios, y que forma parte inequívoca de este paisaje, hasta el punto de ser hoy la seña de identidad de todo el Havaral o Alto Genal, y la mayor masa de castaños al sur de la Península Ibérica.
4. Los movimientos de tierras, túneles, taludes, provocarían graves daños en un territorio considerado como muy frágil. La propia naturaleza de las peridotitas, piénsese que habrían de moverse millones de toneladas de roca, propiciaría más que probables desprendimientos, al hallarse este roquedo muy alterado por la meteorización, y ser por ello muy poco consistente.
5. Añádanle los posibles daños si se toca el acuífero carbonatado de Jarastepar. Considerado como el mayor regulador de la cuenca del Genal, cualquier afección tendría nefastas consecuencias para las surgencias de este tramo del valle y, por tanto, para el Bajo Guadiaro y su estuario.
6. El impacto visual será terrible. El valle del Guadalmina será mancillado por una ancha cicatriz que partirá en dos lo que constituye una unidad de paisaje muy poco alterada. De igual manera, el Havaral quedaría gravemente dañado.
7. Gravísimos impactos para la avifauna, ya de por sí afectada con el actual trazado.
8. La contaminación es otro punto a tener en cuenta. Se trata de una vía rápida, que subirá hasta algo más de mil metros de cota: mayor consumo, mayor CO2, mucho más ruido.
9. La autopista es un auténtico despilfarro. ¿Qué haremos con la antigua vía? ¿En cuántos millones de euros excederá a lo presupuestado, una vez que las complejidades geofísicas hagan su aparición?
10. Se pretende, dicen los responsables, que la autopista sea “social”, con ventajas para los trabajadores que bajan a diario a la Costa. Es decir, el peaje habrán de pagarlo los turistas, a los que se castigaría con un impuesto para poder disfrutar de las bellezas de Ronda y sus alrededores. Pero, además, nos tememos que ésta será una vía por donde se inocule en vena, mediante el asfalto, el terrible veneno del ladrillo y la especulación a estas pequeñas comunidades de montaña.
Así pues, pensamos que esta construcción no puede ser el futuro para las gentes del Genal. Por tanto, mejor que llevar rápidamente a la costa a los trabajadores, tratar de invertir en políticas de cohesión y vertebración de la comarca, en comunicaciones internas, en instrucción, en recuperación del patrimonio campesino, en la restauración de los paisajes y los entornos urbanos, en planes eficaces de reforestación y cultura (de “cuidado”) del monte.
Y en cuanto a Ronda, tan necesitada por otra parte de vertebración con los grandes ejes andaluces, proyéctense mejoras en las carreteras y el ferrocarril (que es el futuro), y hágase una política de excelencia en torno a su extraordinario patrimonio natural y cultural.
Frente a esta obra faraónica, descabellada y dañina, planteamos una alternativa posibilista, económica y de escaso impacto. Si de lo que se trata es de acortar distancias y mejorar la seguridad vial, proyéctense la mejora del trazado de curvas, mediante desmontes o pequeños puentes, y carriles adicionales para tráfico lento. La ruta podría llevar unas áreas de descanso panorámicas, con paneles informativos, al estilo de las que han hecho en la carretera Ronda-Algeciras, sobre el Guadaiza, el Guadalmina, el río Seco, mirando al Genal y a la Sierra de las Nieves, y uno final cuando aparece Ronda.
De esta manera, la nueva vía se convertiría en una atracción en sí misma, más segura para los usuarios habituales, más atractiva para los ocasionales. ¿El tiempo?, convengamos en que con estas mejoras el trayecto se acortaría hasta los treinta o treinta y cinco minutos. No hay que pedir más, pues piénsese en que la nieve del invierno y las lluvias y nieblas tan frecuentes dificultan el viaje en cualquier circunstancia. Para acabar, recreemos en nuestra carretera la sabia enseñanza del Pequeño Príncipe:
Pues yo, con el tiempo que se pretende que ahorre con una autopista, me dispongo a beber en una fuente, a contemplar las sierras nevadas, los castañares de oro o la puesta de sol sobre la Dorsal, y a escuchar el canto acompasado del viento sobre los infinitos pinares del Río Guadalmina.
José Antonio Castillo Rodríguez. Geógrafo. DNI 24778123-Q. Tel.952787836
(Grupo de Trabajo Valle del Genal)
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Etiquetas: Movilidad, Patrimonio, Sostenibilidad, Textos
viernes, 4 de enero de 2008
Declaración de Ardales
POR UNA NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO
La destrucción del territorio ha creado una crisis política y ambiental sin precedentes en la historia de nuestra provincia. Marbella es el paradigma, pero no es un hecho aislado. Hemos urbanizado todo el litoral desde Manilva a Nerja, propiciando un turismo de residentes y creando, en muchos casos, verdaderos guetos de población extranjera. El agotamiento del suelo en el litoral ha hecho que esta actividad se extienda a los municipios del interior, destruyendo nuestras principales tierras agrícolas de calidad.
Todos los datos científicos alertan que ya se está produciendo un cambio climático, cuyas consecuencias inmediatas para la provincia de Málaga son el aumento de temperaturas, la desaparición de playas por la subida del nivel del mar y sobre todo, la disminución de las precipitaciones anuales y el aumento de las lluvias torrenciales (menos agua y mal distribuida) con la consiguiente disminución de los recursos hídricos. Sin embargo en la provincia se sigue actuando como si no pasara nada: aumento del transporte privado y construcción de centrales térmicas (principales causantes del cambio climático), destrucción de playas con paseos marítimos y urbanizaciones, planes para aumentar la población de los municipios sin tener en cuenta sus necesidades de agua, y fomento de la construcción de campos de golf, (grandes consumidores de agua). En la provincia de Málaga, que es la que más campos de golf tiene de España, se proyectan crear más de 70 nuevos campos de golf y construir 600.000 nuevas viviendas en una provincia que cuenta con más de 100.000 viviendas vacías. Nunca hemos tenido tantas viviendas y nunca el acceso a ellas ha sido tan caro.
El dinero fácil de las promociones inmobiliarias ha creado una cultura del pelotazo que ha deslegitimado a las corporaciones locales. Constructores, políticos, abogados y jueces se encuentran entre los implicados en grandes tramas de corrupción. Se ha primado la obtención de dinero rápido sobre la creación de un tejido productivo sostenible. Han aparecido nuevos ricos y nuevos empobrecidos, aunque la bonanza económica ha amortiguado la visualización de estos últimos. Sin embargo este modelo se está agotando. Hemos dilapidado los recursos de generaciones futuras sin pensar en las consecuencias a largo plazo. La caída inevitable de la construcción va a generar una crisis económica que va a afectar fundamentalmente a la población trabajadora. El capital se fugará a otras actividades lucrativas en otros países, pero la destrucción urbanística permanecerá en nuestra tierra, sin que ésta produzca los beneficios prometidos.
El crecimiento ya no es un objetivo sino el problema. El objetivo tiene que ser la calidad del empleo, la calidad de vida, la conservación de los recursos naturales, la generación de una economía sostenible y diversificada, y todo esto está en oposición al crecimiento urbanístico y demográfico sin límites, y al modelo de segundas residencias.
Para cumplir con estos objetivos proponemos los siguientes puntos:
1. Protección del suelo fértil y los espacios naturales
1. Promover Planes de Ordenación del Territorio (POT) que ordenen y protejan el territorio forestal y agrícola, especialmente en las zonas de vegas y huertas.
2. Retorno al modelo europeo de legislación donde el suelo siempre está protegido y regulado.
3. Cierre de las canteras ilegales y racionalización de las explotaciones mineras. Restauración del paisaje y de la masa vegetal existente.
2. Urbanismo sostenible
1. Crecimiento del suelo urbano entorno al 1% anual. Medidas fiscales y financieras que limiten el modelo de segundas residencias. Solo se permitirá un porcentaje mayor de ocupación si es para construcción de primeras viviendas.
2. Regulación del mal llamado turismo de residencia, limitándolo con medidas fiscales y de control urbanístico.
3. Prohibición de la construcción de urbanizaciones difusas y las conurbaciones.
3. Vivienda digna para todos
1. Cumplimiento del artículo 47 de la Constitución Española garantizando el derecho de acceso a una vivienda digna y adecuada, y la utilización del suelo de acuerdo al interés general para impedir la especulación.
2. Apuesta por la vivienda como objeto de primera necesidad, liberando al menos el 80% de los nuevos suelos urbanizables para VPO y primeras residencias.
4. Nueva Cultura del Agua
1. Moratoria en la aprobación de más campos de golf. Los existentes han de regarse exclusivamente con aguas depuradas.
2. Protección de los acuíferos que suministran agua a las poblaciones.
5. Lucha contra el Cambio Climático
1. Opción decidida por el transporte público (ferrocarril, cercanías, autobús) y no contaminante (bicicleta, peatón). Abandono de los proyectos de autopista de peaje Las Pedrizas, o el de aeropuerto en Antequera.
2. No a las térmicas. Apuesta por las energías alternativas (como la solar) y los planes de reducción del consumo y aumento de la eficiencia energética.
6. Promoción de la Agricultura local y ecológica.
1. Los protagonistas de la agricultura deben ser los campesinos y los cultivos familiares a pequeña escala (cooperativas, pequeñas y medianas empresas) basadas en el uso sostenible de recursos locales y producción de alimento de calidad, que aseguran la biodiversidad genética y contribuyen a mantener el paisaje agrario, sin hacer depender a los campesinos de recursos externos (pesticidas, fertilizantes, tratamiento veterinario, promotores de crecimiento, organismos genéticamente modificados, etc.)
2, Las ayudas comunitarias a la agricultura deben estar moduladas, con un reparto más justo, y que se dirijan a proteger el modelo de explotación familiar, mayoritario en Málaga y en España. La actual PAC está haciendo más ricos a los que ya lo eran.
3. Defendemos la soberanía alimentaria como el derecho de cada comunidad a definir sus propias políticas agrarias y alimentarias en concordancia con objetivos de desarrollo sostenible de ámbito superior y seguridad alimentaria, y a la protección del mercado local frente a los productos excedentarios, y contra la venta por debajo de los costos de producción.
4. Una agricultura sostenible debe minimizar la distancia entre productor y consumidor, lo que reduce gastos de transporte, procesamiento y uso de conservantes, además de contribuir a disminuir las emisiones de CO2.
7. Erradicar la corrupción política, apoyando la regeneración de la democracia de las instituciones.
1. Llamar a la reflexión de toda la sociedad sobre el modelo urbanístico actual que vende los pueblos y el país, facilita el blanqueo del dinero y la penetración de las mafias, agota el territorio y el agua, debilita la economía apostando por la construcción especulativa, pervierte la financiación de partidos y ayuntamientos, y pone en crisis la credibilidad de las corporaciones locales.
2. Recuperación de todos los territorios ocupados que sean de dominio público.
3. Dotar a los Ayuntamientos como parte de la administración publica que es, de un sistema de financiación suficiente que les permita dar servicios de calidad, sin destruir y vender el suelo del municipio.
4. Fomentar una cultura democrática de la participación, del ejercicio de los derechos y obligaciones civiles de los ciudadanos. (Las cuestiones públicas - la política- no es cosa de profesionales, sino de todos los ciudadanos).
5. Modificar la Ley Electoral, mejorando la representatividad a través de listas abiertas, e impidiendo la presentación de candidatos implicados en este modelo urbanístico. Limitar a tres legislaturas ser diputado o cargo público municipal.
6. En todos los partidos hay personas honradas y alarmadas por la situación política creada en nuestra provincia, y por el mantenimiento en las direcciones de los partidos de personas profesionalizadas que ya no representan el sentir mayoritario sino a las grandes corporaciones de inversores privados. Por ello pedimos: Mayor responsabilidad a todos los partidos políticos en la elaboración de las candidaturas a cargos públicos, íntegros, con espíritu de servir al interés general, capaces de resistir las presiones de los grupos inmobiliarios y sensibles con la caótica realidad urbanística que vivimos.
7. Que la Fiscalía investigue a los cargos públicos de los grandes partidos que han tenido capacidad de decisión en la conurbación de los municipios la línea de costa de la provincia de Málaga.
8. Vinculación de las Cajas de Ahorros en proyectos de ámbito regional, acordes con su naturaleza jurídica que es: su función social y territorial; abandonando las actuales líneas especulativas y muy especialmente aquellas vinculadas al sector inmobiliario.
Desde Ardales, llamamos a los ciudadanos honrados de todas las tendencias políticas e ideológicas a participar en la vida pública y a cuestionar a los malos políticos que trabajan para los grandes grupos de inversores que operan en nuestra provincia contra el interés general.
ANEXO: PRINCIPALES CONFLICTOS ACTUALES
· Autovía de Peaje por los Montes de Málaga, en pleno debate sobre el cambio climático y el modelo de transporte.
· Aeropuerto privado (Grupo Vera) en plena Vega de Antequera y frente a la ciudad.
· Rotura del Acuífero de la Sierra del Valle Abdalajis, por falta de previsión y negligencia profesional en las obras del AVE.
· Urbanización y Campo Golf en Los Merinos, sobre un acuífero y una dehesa declarada Reserva de la Biosfera.
· Campo de Golf (Aifos) en Vª del Rosario, en un pueblo con restricciones de agua.
· Conurbación de la Costa a base de urbanizaciones uniendo los municipios en una gran ciudad desde Manilva a Nerja.
· Desmantelamiento del la Estación de Bobadilla y su sustitución por Antequera-Santa Ana, en medio de ninguna parte y a 18 km. del núcleo de Antequera.
· Proyectos de construcción de 70 nuevos campos de golf.
· Trasvase de río Grande en Coín.
· Térmica en Campanillas.
· Puerto seco en Cártama.
· Urbanismo Salvaje en el Rincón de la Victoria.
· Cementación del Guadalmedina.
· Urbanización sobre el acuífero de Coín.
· Canteras de Alhaurín en la Sierra de Mijas.
· Urbanización sobre el Alaminos (LIC) en Alhaurín el Grande
· Autopista de peaje Benahavís- Ronda, sobre el LIC del Guadalmina.
· Especulación sobre en el Bien de Dominio Público Baños del Carmen (Málaga)
· Desmontes en Colinas del Limonar e impacto ambiental en Arroyo Toquero (Málaga)
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martes, 1 de enero de 2008
Entrevista con Jorge Riechmann "..no se puede separar el problema ecológico de la cuestión social"
AHORA MENOS QUE NUNCA PODEMOS SEPARAR EL PROBLEMA ECOLÓGICO DE LA CUESTIÓN SOCIAL Ya sólo estas tres grandes dimensiones que he mencionado, y que están relacionadas entre sí por diversos nexos causales, bastan para poder hablar de una crisis ambiental grave, pero, como se aprecia, las causas no son para nada “naturales”, sino que tienen que ver con la deficiente inserción de los sistemas humanos en los sistemas naturales. Se trata, pues, de una crisis socio-ecológica, de modo que ahora menos que nunca se puede separar lo social de lo ecológico. Hay además otra serie de fenómenos, más internos a las sociedades humanas, que también indican crisis a mi modo de ver. Tenemos un mundo más desigual de lo que nunca lo ha sido en la historia de la humanidad, a pesar de las promesas del desarrollo industrial y de la democracia. Tales desigualdades no han dejado de crecer, sobre todo en estas últimas dos o tres décadas de capitalismo neoliberal, hasta niveles que son insoportables. Podemos hablar, pues, de una crisis social vinculada con esos problemas de desigualdad. Y hay que añadir al menos un quinto elemento vinculado con los anteriores: me refiero al enorme poder de configuración que tienen hoy la ciencia y la tecnología, eso que cabalmente podemos llamar --desde mediados del siglo XX-- tecnociencia, y a la posibilidad que desarrollos problemáticos de esa tecnociencia mengüen aún más las posibilidades de que exista en el futuro “una humanidad libre en una Tierra habitable”. Si unimos estos cinco elementos o dimensiones de la crisis, llegaremos a la conclusión de que la expresión “crisis de civilización” no resulta exagerada. Esta crisis de civilización no es nueva: sus elementos eran perceptibles desde hace al menos tres decenios -aunque no en la forma actual-, tan dramáticamente agudizada. Y por otra parte la expresión “crisis de civilización” nos acompaña casi desde hace un siglo: fue introducida en el contexto de crisis cultural y devastación material que causó en Europa la Primera Guerra Mundial. J.R.- Parecen palabras muy gruesas. Cuando se evocan posibilidades de ese tipo enseguida surgen acusaciones de catastrofismo, pero por desgracia realmente nos hallamos delante de un abismo. En una reciente conferencia en Madrid, Jeremy Rifkin se refirió a informes científicos que hablan de una posible subida de temperatura de hasta 20 grados centígrados en pocos decenios. Eso es inconcebible: el adjetivo “apocalíptico” se quedaría corto. La temperatura promedio de la Tierra es aproximadamente de 15 grados; ahora ya algo más, a consecuencia de ese efecto invernadero reforzado que nos ha llevado casi un grado por encima de los niveles preindustriales. En un planeta con una temperatura promedio de 35 grados, si quedase vida, sería vida bacteriana, seguramente nada más por encima de ese nivel microbiano. Bastan subidas de temperaturas más moderadas, de más allá de tres grados por encima de los niveles preindustriales promedio, para causar una crisis devastadora que se lleve por delante a buena parte de las especies vivas de este planeta. Así que de verdad es un abismo lo que tenemos delante, y seguimos avanzando hacia él a toda velocidad. Durante el pasado Congreso Nacional de Medio Ambiente, a finales de 2006, se aprobó un manifiesto titulado “Preocupa que no preocupe”. Hoy quizá habría que acentuar aún más esa preocupación, y la consigna frente a quienes reprochan alarmismo a la pobre Casandra verde que sigue desgañitándose podría ser: “alarma que no alarme”. Cabría también interpretar la expresión “crisis de civilización” en un sentido más restrictivo, entendiendo el término “civilización” como referido a la civilización occidental, y señalar así que hemos ofrecido modelos sociales y culturales como si fuesen universales, cuando en realidad no pueden serlo. Hemos “vendido” al mundo durante decenios lo que hemos llamado “modelos de desarrollo”, y que son cualquier cosa menos modélicos: pues no son generalizables, sólo sirven si apenas una pequeña parte de la humanidad se atiene a ellos, pero no pueden incluir al conjunto de la población mundial. En ese sentido, topar con los límites del planeta nos devuelve a los límites de esos modelos, que están en crisis: y también en ese sentido podemos hablar de crisis de civilización. J.R.- Se trataría, en términos muy generales, de regular racionalmente el metabolismo entre las sociedades humanas y la naturaleza, a partir de la conciencia de las constricciones ecológicas globales que nos impone la particular estructura de la biosfera donde vivimos, y de la necesidad de vivir dentro de esos límites. Ello implica centrar la atención en esos intercambios de materia, energía e información entre los sistemas humanos y los sistemas naturales dentro de los cuales los primeros se encuentran. Como la crisis ecológico-social tiene que ver sobre todo con problemas que podríamos denominar de escala --sistemas humanos demasiado grandes en relación con la biosfera que los contiene--, lo que debería imponerse, de manera general, es un fuerte movimiento de autocontención, de autolimitación, por parte de los seres humanos. J.R.- Una respuesta breve sería que sí, pero habría que matizar bastante a continuación. La gran escritora –y consecuente ecologista-- Marguerite Yourcenar, hace ya más de dos decenios, pensaba que una población humana sostenible en el largo plazo no debería sobrepasar los mil millones de habitantes, y hoy vamos camino de los siete mil millones... Una de las formas de percibir el impacto humano sobre la biosfera es calcular la parte de la producción primaria neta de la biosfera de la que nos apropiamos los seres humanos. Esta producción primaria neta es el excedente de biomasa que gracias a la fotosíntesis produce cada año la biosfera, excedente a partir del cual tenemos que vivir, a lo largo de las cadenas tróficas, todos los seres vivos. Hoy aproximadamente una cuarta parte de la producción primaria neta es apropiada por los seres humanos: un porcentaje enorme si pensamos que somos sólo una especie dentro de los millones de ellas que pueblan el planeta. Eso sugiere otra imagen para describir la situación actual del planeta, y es la de un “mundo lleno”, un planeta que esta ecológicamente saturado (en lo que a la especie humana se refiere). No cabe duda de que causamos demasiado impacto en la biosfera, y en ese sentido hemos crecido demasiado. Ese impacto se puede analizar de forma sencilla, como han propuesto varios autores, en producto de tres factores: 1) la población; 2) el consumo de recursos; y 3) la conjunción de tecnología, necesidades humanas y formas de vida, es decir, las maneras de organizar socialmente la producción y el consumo. Basta este sencillo análisis para ver que el impacto global aumenta si aumenta la población, a igualdad de los demás factores; pero el impacto a su vez depende de la manera concreta en que esas poblaciones organizan su relación con el entorno. Una población muy grande con una forma de vida muy austera puede causar un impacto relativamente pequeño, y una población más reducida pero con un modo de vida muy dispendioso en energía y materiales causará un impacto mucho mayor. De hecho, esa descripción se ajusta, grosso modo, a nuestro mundo actual hendido entre Sur y Norte (en términos socioeconómicos, no geográficos). Muchas magnitudes que expresan la desigualdad global parecen regirse por una fatídica regla del 20/ 80: el 20% de la población rica se apropia del 80% de los recursos y causa el 80% del impacto. En el Norte del planeta, una población menor genera más impacto, y en el Sur una población mayor causa menor impacto. Sólo desde la conciencia de estas desigualdades, y desde un principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” -a mayor poder causal, mayor responsabilidad-, puede argüirse la deseabilidad de una reducción de la población humana, en el medio y largo plazo. Lo que propongo en mi libro Biomímesis(1) para analizar estos problemas de insostenibilidad es que podemos distinguir cuatro clases de dificultades: Al considerar los problemas de diseño, de mal diseño de los sistemas humanos, hallamos que estos encajan mal en la biosfera porque al irlos creando no hemos tenido apenas en cuenta esa estructura de los ecosistemas en los cuales debían encajar. Si pensamos por ejemplo en la historia de la química a lo largo del siglo XX, sobre todo la química orgánica, resulta que hemos introducido a partir de los años veinte y treinta miles de moléculas nuevas en la biosfera: familias enteras de compuestos -como los organoclorados sin ir más lejos- que luego han creado problemas enormes de salud humana y ecosistémica. Se trata de moléculas mal adaptadas a la bioquímica de los seres vivos, que no existen de modo natural. En lugar de haber pensado en la química de los seres vivos como punto de partida, de forma biomimética -como ahora intenta hacer la química verde-, nos hemos lanzado con demasiada alegría y bastante irresponsabilidad a esa síntesis de compuestos nuevos. Hay muchos ejemplos en el mismo sentido, que indican incompatibilidad o al menos falta de coherencia de los sistemas humanos con los sistemas naturales que los contienen. La noción de biomímesis, o mayor coherencia entre sistemas humanos y sistemas naturales, nos indica la vía para la reconstrucción de los sistemas humanos, económicos, ecológicos y sociales, para lograr una mayor compatibilidad. En segundo lugar tenemos los problemas de escala –tamaño excesivo de los sistemas humanos con respecto a la biosfera-, que a mi entender son los más graves y difíciles de abordar, porque no se trata de problemas tecnológicos. Y es que esta sociedad industrial nuestra de los últimos dos siglos tiende a enfocar siempre sus dificultades bajo un prisma tecnológico, muy reductivamente. Pero los problemas de escala no admiten soluciones tecnológicas: se trata más de problemas de conducta, organización, instituciones, cultura, valores… que nos resultan mucho más difíciles de tratar y chocan contra la dinámica de expansión constante que está en la base de la economía capitalista. En tercer lugar hay que mencionar los problemas de eficiencia: hemos creado sociedades industriales bastante ineficientes en el uso de los recursos naturales, e intentamos abordar esta cuestión mejorando la ecoeficiencia de esas sociedades. Sin embargo, aquí hay una trampa sobre la que luego querría volver. Por último, tendríamos la cuestión de esa tecnociencia nuestra relativamente fuera de control, que es a lo que me refiero como problema fáustico o prometeico. Una tecnociencia que tiende a funcionar como si fuese una potencia autónoma, desvinculada de los fines, proyectos y necesidades humanas, y que nos sitúa ante cuestiones abismales. La más evidente es que desde mediados del siglo XX disponemos de la capacidad para eliminar físicamente a la especie humana de forma rápida y sencilla, habida cuenta de la concentración de poder militar con las armas de destrucción masiva en pocas manos; y a partir de ahí ese tipo de desafíos han ido creciendo. Hoy otro de los horizontes que debería inquietarnos más es que, a partir de los avances en las tecnologías reproductivas y de manipulación genética, la dinámica tecnológica y mercantilizadora lleve en poco tiempo a la división de la especie humana en varias subespecies diferenciadas. Algunos estudiosos, como por ejemplo el profesor Lee Silver –se puede leer su libro Vuelta al Edén, editado en castellano por Taurus en 1998, o alguno de los de John Harris-, dan por hecho que de aquí a tres o cuatro siglos convivirán en el planeta varias subespecies humanas biológicamente diferenciadas. J.R.- Los cuatro problemas de insostenibilidad que hemos mencionado conducen, desde mi punto de vista, a cuatro principios para hacerles frente: J.R.- La inercia es fuerte, pero no se trata del elemento decisivo, pues en cierto sentido hay que darlo por descontado. La inercia es, en efecto, una de las razones de más peso para aplicar el principio de precaución: ser conscientes de que hemos construidos sistemas socioeconómicos bastante pesados, en los cuales las intervenciones para corregir el rumbo tardan bastante en dar frutos. Si pensamos por ejemplo en el sistema energético que está en la base de lo demás, resulta que las infraestructuras en energía tienen una vida de cuarenta años más o menos, con lo cual las decisiones que se toman ahora tardan tres o cuatro decenios en surtir efecto. Por añadidura, en los sistemas naturales esa inercia también existe: si ahora dejáramos de lanzar dióxido de carbono de forma radical, los efectos de lo que ya hemos emitido a la atmósfera se seguirían notando durante muchos siglos. Pero creo que otra razón muy importante es que existen elementos socio-culturales muy fuertes, como esa cultura expansiva del ir más allá que fomenta intensamente el capitalismo, esa insistencia en lo ilimitado de los deseos humanos, en el desbordamiento de límites, en la mejora indefinida de la condición humana que erróneamente se identifica con el consumo creciente de bienes y servicios: todas estas orientaciones culturales y valorativas también explican parte de nuestros problemas para corregir un rumbo que ya vemos desastroso. Por último –pero no menos importante— está el carácter estructuralmente expansivo del capitalismo, y la tupida maraña de intereses concretos, la configuración político-económica de intereses creados que defienden con uñas y dientes ante propuestas de modificar el statu quo. Hoy las mayores empresas en volumen de negocio siguen siendo las petroleras y los fabricantes de automóviles, que estarían entre las más afectadas de producirse una rectificación del rumbo que nos alejase de la insostenibilidad. J.R.- Claro que es posible el progreso humano sin crecimiento económico. Puede mejorar cualitativamente la condición humana sin que aumente el trasiego de materiales y energía a través de nuestros sistemas productivos, que es el tipo de crecimiento verdaderamente cuestionable, acoplado de manera no necesaria sino contingente con el crecimiento de magnitudes contables como el PNB o el PIB, con cuya evolución nos obsesionamos. Pensemos en el potencial de desarrollar sobre todo los bienes relacionales, los consumos colectivos y los servicios públicos en vez de seguir produciendo y destruyendo vertiginosamente bienes materiales diseñados para no durar, con su obsolescencia incorporada desde su mismo diseño... En cuanto al potencial electoral de una propuesta de crecimiento cero, en primer lugar probablemente no habría que formularlo así. Pero, en segundo lugar, hoy el riesgo al que nos enfrentamos si seguimos adelante con el business as usual es, no ya un estancamiento económico, sino un desplome catastrófico de la economía, según ha quedado claro para todo el mundo, al menos desde la publicación del “Informe Stern” sobre las consecuencias socioeconómicas del calentamiento climático. J.R.- Lo importante es el acceso a los bienes básicos para llevar una vida decente, tenga uno empleo o no. El crecimiento de la precariedad y la inseguridad existencial de capas amplias de la población –sobre todo jóvenes y mujeres- durante los últimos lustros de auge de las políticas neoliberales ha tenido como contrapartida el desarrollo de muchos bienes y servicios low-cost, que garantizan cierto nivel de paz social. Ahora bien, es impensable hacer frente a la crisis ecológica sin interiorizar gran número de costes externos, “externalidades” de tipo social y ecológico: esto choca contra la expansión del low-cost y, por tanto, pone en peligro esa especie de pacto social neoliberal -tú aceptas la precariedad- y, aunque no puedas acceder a una vivienda digna, podrás comprarte un coche o volar barato a destinos exóticos. Cabe concebir una estrategia ofensiva desde la izquierda que combinase elementos de reparto del empleo y una propuesta de nuevo pacto social, antagónico al neoliberal, que ofreciese seguridad -en las distintas dimensiones de la existencia humana y, en particular, en el acceso a esos bienes básicos de los que hablábamos antes- a cambio de que la sociedad aceptase la idea de responsabilizarnos de nuestros actos, asumiendo los costes sociales y ambientales de los mismos. Sería el final del empleo basura, de la comida basura, de los vuelos baratos... Se puede ver como una recuperación del Estado social y democrático de derecho -mal llamado “Estado del bienestar”- que incorporase centralmente la dimensión ecológica. Esta estrategia podría plantearse un pleno empleo creíble en las nuevas condiciones en las que nos encontramos. J.R.- Creo que un socialismo del siglo XXI debe seguir anclándose en los valores básicos de siempre: igualdad, libertad, democracia en cuanto autogobierno, y añadir el valor básico de sostenibilidad ecológica. Actualmente, no hay “modelos” si por modelo entendemos un país que esté transformándose de acuerdo con tales valores; pero sí que hay realizaciones parciales, y experiencias prácticas de mucho interés en distintos lugares del mundo.
Entrevista con Jorge Riechmann Fernández
- Actualmente se extiende la voz de alarma con respecto a la salud del planeta y a la imposibilidad de mantener el modo de vida occidental sin ahondar aún más en las fracturas sociales. ¿Cuál es tu valoración de la situación actual en el ámbito social y medioambiental? ¿Estamos ante una “crisis de civilización”?
J.R.- Sin duda nos encontramos en una gravísima situación de crisis --aunque quizá la expresión “crisis de civilización” requiere una explicación más detenida. Exceptuando a quienes cierran tenazmente los ojos ante la realidad, creo que no costaría ponernos de acuerdo en que estamos ante una crisis ecológico-social. No se trata sólo de una crisis ambiental, que es evidente, sino de algo mayor donde se entrelazan tres fenómenos de grandes dimensiones:
1) tenemos una crisis climática antropogénica esto es, -creada por los seres humanos-, originada por el exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera, crisis con consecuencias potencialmente devastadoras;
2) Tenemos además una crisis energética: hemos construido nuestras sociedades industriales sobre la base energética de los combustibles fósiles, un recurso natural limitado, y los hemos estado quemando rapidísimamente, de modo que ahora nos avecinamos a ese punto dramático del peak oil o cenit global del petróleo –al que seguirá muy pronto el del gas natural y, más adelante, el del carbón--, punto de inflexión que indica el final de esa economía expansiva basada en combustibles fósiles muy baratos que ha caracterizado a la primera etapa de la sociedad industrial;
3) Tenemos, en tercer lugar, una crisis de biodiversidad, con la desaparición de especies y la degradación de ecosistemas, que es también terrorífica en su extensión. Estamos hablando, en efecto, nada menos que de la “sexta megaextinción”. Las cinco anteriores se produjeron por perturbaciones de la biosfera que podemos considerar “externas”, a consecuencia, por ejemplo, del impacto de algún enorme meteorito contra la Tierra, y condujeron a una desaparición de la vida sobre planeta que en algún caso alcanzó al 90% de las especies vivas; y ahora estamos haciendo lo mismo, pero a resultas de la actividad humana, no de ninguna perturbación externa.
- En el caso actual, si las sociedades humanas no cambian de hábitos, realmente significa el fin por agotamiento del planeta…
- ¿Cómo afecta nuestro comportamiento a la salud de la Tierra? ¿Qué aspectos de nuestro comportamiento deberían requerir más atención por ser los que comprometen de manera decisiva la salud del planeta?
- Has mencionado unos sistemas humanos demasiado grandes en relación con la biosfera, ¿una faceta del problema, entonces, es que somos demasiada gente?
- Esa idea de mundo lleno ¿lo relacionas con la noción de biomímesis?
J.R.- Sí, pero no solamente. La idea de “mundo lleno” no debe entenderse en términos absolutos: no es que no queden espacios vacíos, sino que la apropiación humana de recursos, materiales, energía, territorio o producción primaria neta resulta excesiva. Si pensamos –por ejemplo- en términos de huella ecológica, sabemos que la huella mundial actual excede la biocapacidad de la Tierra. También en ese sentido podemos hablar de “mundo lleno”: se trata de otra forma de describir los sistemas humanos demasiado grandes en relación con la biosfera que los contiene. Lo nuevo es que esto sucede a escala global por vez primera en la historia de la humanidad. En épocas anteriores, diversas sociedades causaron crisis socio-ecológicas locales o regionales, algunas de ellas lo bastante graves como para llevarse por delante a esas sociedades -como recoge por ejemplo-, el notable libro de Jared Diamond, Colapso, publicado en 2006. Pero ahora el posible colapso amenaza al mundo como un todo.
Si tomamos conciencia de esa situación de mundo lleno y lo que implica, podemos refinar nuestro análisis.
a) problemas de diseño; b) problemas de escala; c) problemas de eficiencia; y d) una especie de macroproblema, el problema fáustico de la tecnociencia. La conexión de estos cuatro elementos nos proporciona, creo, un marco analítico razonable para pensar sobre la insostenibilidad.
- Nos encontramos en un modelo donde la tecnología tiene un fuerte peso, pero en numerosas ocasiones sus usos nos ha conducido a resultados con costes muy altos, como has explicado anteriormente. En este sentido, has formulado en tus escritos la necesidad de aplicar el “principio de precaución”. ¿Podrías explicarlo? ¿Está primando este principio?
1) principio de biomímesis, o de coherencia entre los sistemas humanos y los sistemas naturales;
2) principio de autolimitación o de autocontención, para hacer frente a los problemas de escala;
3) principio de ecoeficiencia, para hacer frente a los problemas de eficiencia;
4) y finalmente un principio de precaución para hacer frente al problema de la descontrolada tecnociencia fáustica. Ahora bien, de los cuatro principios, sólo el de ecoeficiencia engrana bien en la lógica económica actual. Eso explica por qué los esfuerzos -insuficientes, por otra parte- que se están desplegando desde los centros de poder político y económico para hacer frente a las crisis ecológica son casi exclusivamente esfuerzos de eficiencia; lo cual es enormemente reductivo y a la larga, además, no nos lleva a ninguna parte. Centrarnos en la eficiencia es de hecho una vía casi segura para fracasar. La historia de los esfuerzos de política ambiental en los últimos treinta años se puede leer como la historia del fracaso de la “estrategia de eficiencia” al tiempo que se descuidaban los demás factores (biomímesis, autocontención, precaución). Un articulo de prensa aparecido en The New York Times recientemente aludía a la modernización de fabricas de cemento en Europa oriental recién incorporadas a la economía de la UE, actualmente muy ineficientes y con un impacto ambiental enorme. La UE quiere modernizarlas para reducir sus emisiones de dióxido de carbono en un 20%, y con eso nos frotamos las manos y nos decimos que ya estamos en el buen camino. Pero es cerrar los ojos, o enterrar la cabeza en el suelo: el efecto que se ha constatado en anteriores procesos análogos de “modernización ecológica” por la vía de la eficiencia es que el volumen de producción ha crecido sobreproporcionalmente, bastante más allá de ese 20% de ganancia en eficiencia, y se esta produciendo más eficientemente una cantidad mucho mayor de cemento, con lo cual el impacto global y las emisiones de gases de efecto invernadero son también mayores. Somos más eficientes, por tanto, pero causamos un impacto todavía mayor, y ésa es la historia del capitalismo en los últimos dos siglos: un capitalismo que ha ido siendo cada vez más eficiente y causando un impacto cada vez mayor. Este fenómeno esta bien estudiado por los economistas, tienen de hecho un término técnico para nombrarlo, el “efecto rebote”. De manera que perseguir la ecoeficiencia en detrimento de los otros componentes de la sostenibilidad no nos lleva muy lejos. No se hace lo suficiente, pero casi todo lo que se hace va en ese sentido, sometido al reduccionismo de la eficiencia. Sobre la idea de biomímesis, que sin ser muy funcional a la economía capitalista sin embargo resulta más asimilable que los principios de autolimitación o de precaución, se hace un poco: no hay más que ver el entusiasmo con que predican a audiencias empresariales autores por otra parte tan estimulantes como Michael Braungart y William McDonough (se leerá con provecho su librito Cradle to cradle -de la cuna a la cuna-, publicado en español por McGraw Hill en 2005). En fin, que ha prestado mucha más atención a los elementos que pueden abordarse con soluciones primordialmente tecnológicas, como son la biomímesis y la ecoeficiencia. En cambio, los principios de precaución y de autolimitación implican fundamentalmente estrategias sociales, culturales e institucionales. Son los que resultan más ajenos y se contraponen más a la dinámica de funcionamiento del capitalismo, y es muy poco lo que se ha hecho, en particular en torno al principio de precaución. Aunque éste ha sido crecientemente invocado, y ha sido desarrollado jurídicamente e incorporado a los sistemas normativos de algunos países, y es uno de los principios que se supone debe orientar la acción de la UE en su conjunto, aun así se trata de un principio más invocado que realmente puesto en práctica. Hay un estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente muy ilustrativo, Lecciones tardías de alertas tempranas: el principio de cautela 1896-2000, publicado en castellano por el Ministerio de Medio Ambiente(2), que da idea de las oportunidades perdidas y los tremendos daños causados por no haber aplicado el principio de precaución. En este contexto -con una tecnociencia que dispone de un poder de impacto enorme y una capacidad de configuración de las sociedades humanas y el medio ambiente cada vez mayor, para bien o para mal-, lo que el principio de precaución indica es que ante las propuestas de innovación, si tenemos sospechas fundadas de que pueden surgir problemas o interferencias graves con la sociedad o el medio ambiente, aunque no poseamos cabal certeza científica sobre esos posible efectos, congelaremos los desarrollos tecnológicos hasta que dispongamos de más información y podamos descartar que se vayan a producir esas interferencias. Ante la duda fundamentada, este principio nos aconseja que vayamos más despacio o nos abstengamos. Sin embargo, son rarísimos los casos en que se aplica. Si pensamos en un macroproblema como es la crisis climática de la que antes hablábamos, hubiera estado más que justificado aplicar el principio de precaución hace un par de decenios, cuando ya teníamos indicios suficientes para sospechar que esa interferencia antropogénica en el planeta podía llevarnos a escenarios catastróficos. Llevamos un retraso de décadas contra el calentamiento climático, a pesar de todas las fundadas advertencias.
- Y ¿como definirías el problema? ¿Nuestra inercia es demasiado fuerte, falta voluntad política, una combinación de ambos factores?
- Pero ¿es posible el progreso sin crecimiento económico? ¿Crees que habría algún partido político dispuesto a llevar en su programa electoral una propuesta de crecimiento cero de la economía?
- El aumento del PIB como generador de riqueza es también una idea compartida por la izquierda. De hecho, estableces un paralelismo entre el fetichismo de los economistas respecto al PIB y el de los sindicalistas respecto al empleo. ¿Se puede crear empleo sin crecimiento económico?
- Tu apuesta es una apuesta ecosocialista. ¿Pero qué significa hoy ser socialista? De hecho hablas de un socialismo de mercado. ¿Existe algún modelo en la actualidad en el que mirarnos?
(1) RIECHMANN, Jorge, Biomímesis, Ed. Libros de la Catarata, 2006.
(2) Un resumen del informe está accesible en la página web de la Agencia Europea de Medio Ambiente, en: http://reports.es.eea.europa.eu/environmental_issue_report_2001_22/es/index_html_local
Extraido de Conversaciones para el Cambio Global. Ver documento completo en PDF
Nuria del Viso.Coordinadora del boletín
Centro de Investigación para la Paz (CIP-Ecosocial) – Boletín ECOS nº 1, enero 2008
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Etiquetas: Agricultura, Energías, Sostenibilidad, Textos
